A lo largo de estos meses de vida de Cubical Magazine los libros de la editorial Jekyll and Jill han sido protagonistas indiscutibles. Por su calidad en cuanto contenido, sus autores, sus textos y por supuesto la magnífica elaboración y producción editorial.

Títulos que se establecen como cabecera en nuestras bibliotecas y trascenderán el paso del tiempo como Versus, Del Enebro, El Jardinero, Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición o Biblioteca Bizarra, entre otras joyas editoriales.

El responsable de tal magnitud editorial es Víctor Gomollón, que con gran acierto ha sabido elaborar una colección literaria en donde no es difícil atisbar el gran trabajo como editor, haciendo de la elección de sus autores una gran obra maestra.

¿En qué momento decides apostar por un mundo tan difícil como es la edición?

Es algo que siempre quise, desde crío. En realidad yo iba para artista y dibujante y ya en los años ochenta del pasado siglo publiqué varios fanzines de cómic. Abandoné lo artístico pronto, cuando reconocí que era un dibujante más bien mediocre y peor pintor. Soy un perfecto inadaptado incapaz de realizar cualquier expresión artística. Luego trabajé en varias agencias de publicidad (y aquello del márketing y los estudios de mercado me pareció horrible) y con el tiempo acabé diseñando libros para otras editoriales. Los libros son mi mayor pasión, es natural que el tiempo me condujera a la necesidad de publicar los libros que yo quería.

Podemos intuir por algunas de las referencias editoriales publicadas cuál es la línea editorial, pero no está de más que nos cuentes un poco si existe un fin de Jekyll and Jill.

No hay una línea concreta, creo, y si la hay la desconozco. Sí que hay un hilo que une unos libros con otros que creo que es el de la identidad en todas sus manifestaciones. Fin, claro, no hay un fin, sería pretencioso decir que publico con un fin, a no ser que me ponga estupendo y te diga que mi intención es formar en los lectores y las lectoras el espíritu crítico, ecléctico y libre con obras que elijo y que considero interesantes. Si se da eso alguna vez ya me quedo contento.

Algunos de los títulos publicados son un compendio de texto e ilustraciones, ¿tienes alguna pasión oculta por el dibujo o la ilustración que te empuja a editar ambos?

En realidad son pocos los libros que he publicado ilustrados. En esos casos decidí que fueran ilustrados porque creí que podían embellecer el libro o porque los autores son artistas plásticos, pero no me gustan los álbumes ilustrados y abomino de esa tendencia actual de ilustrarlo todo. La mayoría de los textos no necesitan ser ilustrados. Te puedes cargar la obra de un escritor añadiéndole dibujos. Tengo gusto por el arte, pero no especialmente por los libros ilustrados.

En un momento donde las editoriales parece que solo buscan agrandar su catálogo a toda costa, Jekyll and Jill lleva el camino contrario, publicando pocas referencias pero muy bien seleccionadas. ¿Qué criterio sigues a la hora de publicar a un autor?

No hay un criterio preestablecido. Es más bien que a veces, cuando leo un manuscrito, se da una revelación, un acontecimiento epifánico, como si estuviera delante del arca de la alianza lanzando centellas, y entonces me digo ¡Este! Eso sucede pocas veces y por eso quizá publico pocos títulos. También es una cuestión de tiempo. El proceso de lectura, elección de un texto, maquetación y diseño, llevar a imprenta y a la encuadernadora, enviar a la distribuidora y la promoción del libro me suele llevar varios meses. No sé hacerlo de otra manera. Para mí son todo procesos largos, lentos, con mil cambios y añadidos hasta que el libro se da por acabado. Lo cierto es que de todo el proceso lo que más disfruto es el trato con los autores. Dar forma a un libro junto al autor es un trabajo muy hermoso, impagable.

Los libros publicados gozan de muy buena salud artística en cuanto a producción editorial, siendo auténticas obras de arte en papel. El diseño de las cubiertas e interiores, la elección del papel, las ilustraciones, los pequeños detalles editoriales que parece que se han perdido un poco y que recuperas. ¿Todo este mimo y empeño dónde nace?

Del amor por el papel impreso. Siempre ha existido el deseo de crear libros bellos. No creo que recupere nada, pues esa intención se ha dado siempre desde los primeros impresores, punzonistas, ilustradores, grabadores, encuadernadores y editores hasta nuestros días. A mí me puede gustar tanto un libro lujoso como uno de una edición de bolsillo. Llevo un sambenito encima que es el de editor de «libros objeto», que es un término odioso y que me suena igual que lo de «mujer objeto» u «hombre objeto». Bien pareciera que a lo que se refieren es a libros bonitos pero vacíos de contenido, y no es mi intención. Lo importante en un libro siempre es su contenido, todo lo demás es un simple envase que lo hace más o menos atractivo. Si el libro resulta bonito, mejor, pero no creo que sea necesario. En todo caso, sí que me considero un lector muy maniático y es normal que eso se refleje en mis publicaciones. Hay editoriales de las que soy incapaz de leer un libro porque me molesta la tipografía que usan, los márgenes, el color y el tacto del papel o los acabados. Concretamente: hay un plastificado de cubiertas que tiene un tacto sedoso-baboso, como si tocaras la tripa rasurada de una rata, que no puedo ni rozarlo. Tendría que usar guantes de goma para leer un libro encuadernado así.

Pequeños pero matones, Jekyll and Jill publica libros que no son grandes extensiones de hojas apiladas unas detrás de otras, más bien son pequeñas obras de arte, de una gran calidad. ¿Obedecen acaso los títulos a un formato ya establecido y que perdurará en el tiempo?

El libro impreso ha cambiado muy poco de aspecto desde el siglo XV hasta ahora. Algo nos dice que un taco cosido de hojas impresas es un formato estable y duradero. No tengo nada en contra del libro digital, aunque no lo uso, pero reconozco que es cómodo y práctico. Sí que me da grima cuando me intentan vender el audiolibro como un sistema de lectura auditiva. No es lectura, a no ser que consideremos lector a la persona que escucha radionovelas. Si además para enriquecer la narración le añaden música incidental, sonidos de disparos y caballos relinchones, la experiencia sensorial emocional inducida será muy completa, sí, pero para eso me veo una película. Quizá la lectura sea otra cosa. Casi todos los humanos contamos con dos extrañas capacidades: la de reconocer elementos tridimensionales en un plano (en un lienzo, en una foto, en una pantalla) y la de descifrar una serie de caracteres escritos que combinados entre sí nos sirven para entender lo que nos rodea, conocer lo que pensaba ese tipo del siglo XII, descubrir lo que sucede ahora o compartir la predicción de lo que pasará dentro de cincuenta años. ¿Hay algo más grande que eso? Cuando leo no necesito músicas ni dramatizaciones ni efectos especiales con rayos y truenos ni cocos galopando. Tan solo unos pocos caracteres alineados y combinados entre sí. No hay nada mejor.

Una labor como la que realizas da a pensar en un gran equipo trabajando tras bambalinas, ¿estás solo o te acompaña alguien en esta aventura?

Jekyll & Jill es una editorial unipersonal, aunque en los últimos años cuento con un pequeño equipo externo más bien estable de personas que se encargan de las labores de corrección de textos, manipulación y logística. Los quiero como a hijos no, más. Sin ellos sería imposible todo esto.

¿Jekyll and Jill tiene preparada alguna sorpresa para este año que se pueda desvelar?

En los próximos días llegará a las librerías 5, del escritor argentino Sergio Chejfec. Estoy muy contento y expectante pues es el tercer título que publico de este autor en la editorial. Adoro la obra de Chejfec y este nuevo libro es muy especial para mí. Consta de dos partes: una primera, escrita en 1996 durante su estancia en una residencia de escritores, y una segunda, escrita en la actualidad para esta edición, que narra el tiempo en que creó la primera. Seguido de este llegará Distraídos venceremos… Usosyderivasenlaescritura autobiográfica, de Andrea Valdés, segundo título de la colección Fontanela, un ensayo sobre la escritura autobiográfica en varios autores que desarrollaron su obra desde los límites de la locura, la enfermedad o la acción política, por poner unos ejemplos. Es un texto electrizante. Cuando lo leí por primera vez los dedos me hacían chispitas.