La editorial Jekyll & Jill han vuelto a dejarme impresionado con la calidad de sus libros, la edición de los mismos y el arte que tienen para dispensar grandes lecturas envueltas en auténticas maravillas que se tornan coleccionables.

Me pongo delante la ilustración de Tomás Hijo que se encuentra en la cubierta de este libro y paso el tiempo mirándola y observándola, atrapado en su belleza. Este ilustrador y grabador lleva más de sesenta libros en los que no han dudado en contar con él para dejar una huella, una impronta que es de fácil reconocimiento, la de Tomás Hijo.

Pero si hay algo que aún define mejor a esta editorial, es la calidad de sus autores, cuyas palabras viven en consonancia y equilibro con la gratitud de un trabajo editorial bien hecho.

Alejandro Hermosilla, Doctor Eurpoeo en Literatura Comparada por la Universidad de Murcia, se pone el mono y se afana en sacar las tijeras de podar, para hacer un relato entre ficción, ensayo e historia, en torno a una única figura, el jardinero.

Un relato plagado de sangre, mucha sangre, sexo, infidelidades, traiciones, conspiraciones y cualquier maldad que el hombre pueda imaginar.

Entre sus páginas menciones a grandes personajes de la historia, que de una manera u otra dejaron sus conocimientos sobre jardinería, el poder de las plantas y su uso para acometer asesinatos o atraer doncellas, personajes como Teofrasto de EresoFrancis Bacon o Carolus Clusius.

Este podría ser una de las grandes lecturas que nos ha dejado este año 2018, pero de esto tendrás que ser tú quien decida.