Como si el mismo demonio se tratara el tiempo su gran aliado en todo esto ha querido que ocho años después vuelva hablar de Guadalupe Plata y no exagero si digo que una de las mejores bandas que tenemos en nuestro país.

En el año 2010 vivía en León, donde tenía una revista digital, alguien comentó que una banda andaluza venía expresamente a tocar a León, por que habían oído que se gestaba una movida enorme en la ciudad y así era, León en aquellos años regurgitaba música, arte, literatura, eventos y actividades por doquier y estos de la plata no querían perdérselo. Así que hicieron un hueco en su agenda y se acercaron.

Recuerdo que fue en un local demasiado pequeño, con un aforo realmente pequeño, pero esto al final se ha convertido en una gran anécdota. La convocatoria fue de tal envergadura que muchos tuvieron que quedarse fuera. Con tan solo un Cd de seis canciones, “I´d rather be a devil” o “Jesús esta llorando” comenzaron a sonar. Un sonido totalmente nuevo, sonidos de caverna, blues y algunas letras en castellano empezaron a meterse como demonios dentro de los asistentes y aquello se convirtió en todo un ritual pagano al que no pudimos escapar, queríamos más.

Los meses posteriores aquel Cd que adquirí en el concierto no paraba de sonar en casa y en el coche. Esos ritmos hipnotizan hasta tal punto que vuelves a dar al play una y otra vez. Algo que ha sucedido con los discos posteriormente publicados.

Guadalupe Plata siguieron su trayectoria y por supuesto sus conciertos siempre han sido un gran reclamo al que no faltamos. Su pacto con el diablo ha funcionado muy bien y ya cuentan con varios discos en el mercado, presencia en grandes festivales y un sonido que no deja de evolucionar.

Si hay algo que esta banda pueda presumir es la no consecución de sonidos en sus discos, han creado un estilo inconfundible que se aprecia en toda su trayectoria, pero a esto le van añadiendo elementos sonoros nuevos que hacen que sus discos sean toda una delicia sin empacharnos siempre de lo mismo.

Su último disco, una joya de la corona en el que con ritmos más sosegados que en discos anteriores te siguen hipnotizando, las cavernas, serpientes, barreños, demonios o la muerte siguen estando muy presentes en sus letras y quizás sin ellas no podríamos seguir siendo sus eternos fans.

Sin duda alguna, este disco de Guadalupe Plata es el mejor disco del año 2018 en la categoría de bandas nacionales.

Guadalupe Plata 2018 (Everlasting Records)